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Si para los y las niñas con un entorno familiar sano la educación emocional es fundamental, para peques que viven una problemática de violencia de género en su hogar abordar esta perspectiva es crucial, por ello presentamos el proyecto pequEmoción para hijos e hijas de mujeres víctimas de violencia de género.

En los últimos años, la sensibilización por la problemática de la violencia de género ha hecho que se detecten las múltiples necesidades de los hijos y las hijas de las mujeres como personas destinatarias de dicha violencia. Siguiendo un estudio realizado por Save the Children en el año 2006, sobre el “Análisis de la atención a los hijos y las hijas de mujeres víctimas de violencia de género en el sistema de protección a la mujer”: “…Los niños y las niñas son víctimas de la violencia de género que se ejerce sobre sus madres, y son víctimas en todos los casos de violencia psicológica y a veces también física directa…”. El Estudio pone de manifiesto que la violencia que se ejerce sobre las mujeres en el ámbito doméstico también afecta a los y las menores que integran el núcleo familiar. Los y las menores que viven la violencia de género no son meros espectadores/as sino que son protagonistas de esa situación, sean receptores activos o pasivos de la misma están participando directamente, de ahí que cuando no acercamos a ellos y ellas lo hagamos teniendo en cuenta esta perspectiva.

La reconstrucción de la resiliencia infantil implica que el niño o niña se sienta protegido/a, por ello en nuestro taller queremos que sientan que disponen de un espacio donde pueden calmar su estrés y su dolor (si es necesario) utilizando estrategias lúdicas para poder elaborarlo de una manera que le resulte eficaz.

De esta manera, utilizamos metodologías que partan de lo corporal, devolviéndole así el sentimiento de unidad de sí mismo/a, ya que su “yo” se encuentra desfragmentado en la mayoría de las ocasiones, buscamos en encuentro consigo mismos/as, de forma que rescaten su parte sana, la que les ayudará a enfrentarse a la realidad que sufren.

Abordaremos la inteligencia emocional como una habilidad que implica tres procesos:

  1. Percibir: reconocer de forma consciente nuestras emociones e identificar qué sentimos y ser capaces de darle una etiqueta verbal.
  2. Comprender: integrar lo que sentimos dentro de nuestro pensamiento y saber considerar la complejidad de los cambios emocionales.
  3. Regular: dirigir y manejar las emociones tanto positivas como negativas de forma eficaz.

El encuentro con estos pequeños/as supone para nosotras la constatación de que la sociedad necesita un cambio y asumir que la discriminación de la mujer y el maltrato hacia ella no es algo circunstancial sino que se trata de un problema estructural en el que o se buscan soluciones efectivas o ,ya no la mitad de la población seguirá sufriendo, sino también sus hijos e hijas y al final, el conjunto de toda la sociedad que tiene que convivir con esta problemática casi invisible.