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«Proyecto de Acompañamiento al estudio en tiempos de COVID»

La pandemia de Covid-19 obligó a cerrar escuelas e institutos y readaptar las clases al formato online. A pesar del esfuerzo de los profesionales de la educación y la rapidez con la que los centros trataron de adaptarse a esta situación, no todo el alumnado ha podido seguir las clases de la misma manera.

Los estudiantes más desfavorecidos económicamente han sufrido mucho más las consecuencias de la llamada “brecha educativa”. Con brecha educativa nos referimos a la diferencia que existe entre la educación que reciben aquellos jóvenes con menos recursos y con situaciones familiares complicadas, y aquellos que provienen de entornos más estables y más adinerados.

A este colectivo tenemos que sumar aquellos alumnos y alumnas que presentan necesidades educativas específicas (NEE). El alumnado que por sus características personales o dificultades de aprendizaje requiere de una atención diferenciada a la hora de planificar y trabajar con ellos.

Estos alumnos/as presentan mayores dificultades a la hora de acceder al currículum general, a los aprendizajes asociados a su edad –ya sea por causas intrínsecas o contextuales– y, por lo tanto, requieren de una intervención educativa personalizada. Nos encontramos por lo tanto con un reto añadido, afrontar la efectividad de las intervenciones educativas a distancia sobre alumnado con NEE.

Todo esto, ha provocado una mayor desigualdad educativa, que estos alumnos y alumnas no consigan aprender los contenidos, ni desarrollar las competencias previstas en el currículo.

Con el fin de poder paliar estas dificultades y diferencias, hemos desarrollamos un «proyecto de Acompañamiento al estudio en tiempos de COVID», con el objetivo de ofrecer una respuesta socioeducativa (individual y grupal) en aquellas situaciones en las que el alumnado se encuentra en una condición crítica o de riesgo derivada de la situación actual en la que nos encontramos.

Con el desarrollo del proyecto, se está dotando a los chicos y chicas de estrategias para hacer frente a las demandas académicas siguiendo un itinerario totalmente personalizado, tanto a nivel académico como a nivel personal, ya que nos hemos encontrado con una variedad de participantes con realidades individuales diversas.

Uno de los pilares de la intervención está siendo la motivación para que el alumnado se haga responsable de su proceso de aprendizaje, asumiendo la autoconfianza que necesita, ya que son chicos y chicas que no han tenido una trayectoria de éxito académico, de manera que la etiqueta de “mal estudiantes” está muy asentada en ellos/as y es difícil de derribar. Además, la mayoría tampoco dispone de un apoyo familiar que ayude a lograr los objetivos que se propongan ni una rutina de estudio adquirida.