Loading...

Crisis sanitaria y EDUCATIVA

En estos días de confinamiento debido a la pandemia del Covid19 por fin se está poniendo en valor la importancia de una Sanidad de calidad en cualquier Estado y mucho mejor si es Pública esa que atiende todo tipo de enfermedad, independientemente de si deja o no beneficios económicos. Y esa sanidad que está dispuesta a prestar atención a la persona, sin importarle su raza, origen de procedencia, clase social, tenencia de papeles identificativos….

Esperemos que este reconocimiento a la importancia de tener un sistema sanitario capacitado para proteger la salud de la ciudadanía, no se quede en los aplausos que diariamente damos en los balcones y que nos sirven para descubrir que somos seres sociales, que nos necesitamos y por tanto debemos cuidarnos. Cuando todo esto pase, ese reconocimiento se tendrá que ver plasmado en mejoras a todos los niveles, que tendrán que ir acompañadas de un incremento en el presupuesto destinado a sanidad pública para dotarla de recursos materiales y humanos. Y la ciudadanía tendrá que seguir valorando, pero también apostando por esa sanidad reconociendo su calidad más allá de las esperas y los sillones rotos. Habrá que repensar las cuotas mensuales que destinamos a la privada y los acuerdos que hacen algunas empresas con la sanidad privada para «proteger» a sus trabajadores. Hay muchas otras maneras de conectar el mercado laboral y la sanidad que no necesariamente implican garantizar un seguro médico cuyo principal fin sea la reincorporación inmediata al trabajo. Quizá existan formas más solidarias de ayuda y protección hacia la colectividad. No hay que esperar a la llegada de la siguiente pandemia, ahora tenemos datos muy recientes para empezar a actuar desde ya.

Y ahora pasamos a la también olvidada Educación Pública. En estos días la comunidad educativa se suma al esfuerzo para adaptarse a esta nueva situación. Y al hablar de comunidad, en realidad me estoy refiriendo a personas, porque a veces estos genéricos parece que estuvieran creados de seres inertes. En este genérico quiero hacer mención especial a un alumnado desmotivado y con altas dosis de estrés debido a la carga lectiva que hace tambalear su bienestar. Por supuesto, a un profesorado que ha tenido que cambiar su metodología de trabajo de un día para otro y que en algunos casos dará prioridad a lo académico (sin poder atender a las características individuales de cada alumno y cada familia) o bien a lo humano y al seguimiento del alumnado rezagado (dejando en segundo plano la presión de la administración para dar todo el contenido). Por supuesto también mencionar a los Equipos Directivos que tendrán que hacer todo lo posible para sacar adelante el curso en estas circunstancias extraordinarias. Y a las familias que debemos apoyar al alumnado en su carga lectiva junto a todo lo demás: ansiedad, teletrabajo, penurias económicas, carencias de recurso tecnológicos, desprotección sanitaria, miedo a la enfermedad, incertidumbre a un futuro incierto…

Será el momento de replantearnos qué tipo de educación queremos para nuestro alumnado y para nuestra sociedad, qué contenidos le son útiles y les pueden motivar y hacer crecer como personas, si la metodología empleada es la correcta, qué tipo de oposición se plantean para poder impartir clases, reciclaje en el profesorado…… Es el momento de replantearnos una educación que está siendo abandonada a todos los niveles y que ya ha dicho muchas veces basta. El compromiso y la disponibilidad de las personas que trabajan en educación no son suficientes para mantener este sistema.

No podemos seguir recortando horarios o suprimiendo aquellas asignaturas que en estos momentos son las que nos permiten aliviar nuestro estrés y conocernos de cara a adaptarnos a este confinamiento: artes plásticas, educación física, filosofía, artes escénicas…todo aquello que tiene que ver con el mundo de las humanidades, la cultura y el cuidado. Quizá sea el momento de ir prestando más atención al mundo de las emociones para saber identificar qué nos pasa, qué le pasa a la gente que nos rodea y, sobre todo, cómo puedo adaptarme yo a este mundo de constantes cambios de la manera más efectiva de cara a y bienestar.

Sanidad y Educación merecen ser cuidadas porque son la base de nuestro futuro, pero también de nuestro presente, de nuestra salud y nuestro crecimiento como individuos.