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Las redes sociales se han convertido en una herramienta indispensable para nuestras actividades diarias. Han venido para quedarse y nos reportan muchos beneficios.

Sin embargo, no nos han enseñado a utilizarlas y en muchos casos están provocando situaciones difíciles de solucionar. Desde hace tiempo existe una preocupación creciente del uso y abuso que estamos haciendo de las redes sociales, especialmente los más jóvenes.

Imagen de pixabay

Nos encontramos con  un exceso de presencia en las redes sociales, una elevada exposición de nuestra vida y con una continua revelación de datos que deberían de ser confidenciales. Esto ocurre especialmente con el colectivo más joven, aunque estos problemas pueden aplicarse a cualquier usuario y rango de edad. Entre los riesgos a los que estamos expuestos  destacamos:

Adicción a las redes sociales en adolescentes. La elevada exposición al uso de las redes sociales es especialmente preocupante entre jóvenes y adolescentes. Cada vez llegan más casos a consultas psicológicas y psicopedagógicas relacionados con el abuso y mal uso de las redes sociales y dispositivos móviles que derivan en problemas de conducta, conflictos familiares, resultados académicos y problemas médicos. Subimos y compartimos  fotos, vídeos y todo lo que hacemos a través de nuestros perfiles en redes sociales. El ‘postureo’ en redes sociales nos impide vivir y disfrutar de los momentos. Y es que “si algo no está en redes sociales no existe”.

Problemas psicológicos como baja autoestima y problemas de ansiedad. El comportamiento en algunas redes sociales tiene un efecto directo en la autoestima de los usuarios y usuarias. El número de “likes” que recibe un/a adolescente está directamente relacionadas con su nivel de autoestima. Para muchos usuarios y usuarias, la reacción de sus seguidores a estos cambios de imagen puede conllevar problemas de ansiedad o de depresión. Necesitamos una constante aprobación de nuestros comportamientos. Este problema se acentúa en la adolescencia.

Frustración y soledad. Puede resultar paradójico, pero un excesivo uso de las redes sociales puede estar relacionado con problemas de frustración y soledad. La falta de discriminación entre lo real y lo virtual, así como de la necesidad constante de aprobación puede desembocar en problemas de frustración y aislamiento por parte de usuarios que no se sienten lo suficientemente reconocidos en redes sociales lo que les lleva a aislarse socialmente en el mundo real.

Problemas de sueño.  Según los estudios, un 25% de los usuarios de redes sociales se despierta de madrugada o interrumpen su sueño para revisar si hay alguna novedad o qué actualizaciones se han producido en sus redes sociales.

Problemas de atención y funciones ejecutivas.  Cada vez se apuesta más por contenidos fugaces o de rápida caducidad, lo que provoca que nuestra capacidad de retención de información se vea afectada.  Además, cada vez vemos más casos de  menores con síndromes disjecutivos (problemas en funciones ejecutivas) relacionados con el abuso de los dispositivos móviles.

Repercusiones en nuestras relaciones sociales. Al relacionarnos a través de las redes sociales las personas estamos perdiendo la capacidad de comunicarnos con otras personas cara a cara. Los y las jóvenes prefieren comunicarse, (incluso con sus propios padres y madres), a través del wathsapp. Este hecho está provocando una perdida de habilidades sociales básicas en la comunicación como la empatía, habilidades verbales, no verbales, etc.

Egocentrismo.  un 80% de los usuarios centra el uso de las redes sociales en hablar de sí mismo, de lo que le ocurre,  de cómo se siente o de qué problemas le preocupan. Esto puede derivar en un narcisismo y en falta de empatía con los problemas de los demás.

El mal uso de las redes sociales ha generado vulnerabilidad en los y las jóvenes, quienes han quedado expuestos a problemas como el grooming y pornografía infantil, sextorsión, ciberacoso, estafas, entre otros.

Se trata de un problema social, que afecta a nivel global a toda la población. Cada vez existen más charlas en centros educativos  explicando conceptos como grooming, sexting, sextorsion, ciberbulling, etc. Pero un problema de esta envergadura necesita de una respuesta integral que tenga en cuenta a todos los agentes implicados: infancia, juventud y adultos. Desde enProceso apostamos por este tipo de intervenciones, teniendo en cuenta a toda la comunidad, educando en un buen uso de las redes sociales.