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EL GUISO DE LA CONVIVENCIA

La implantación de programas de mediación en centros educativos es una medida que favorece la gestión de conflictos dentro y fuera del aula a la vez que potencia el desarrollo de competencias socio cognitivas y emocionales del alumnado.

Existen multitud de documentos que se van actualizando continuamente donde se detalla la fundamentación de estos programas, los objetivos a cumplir, la metodología, actividades que se pueden desarrollar dentro del aula, etc…. Cualquier centro educativo que decida implementar este tipo de programas puede consultar toda esta documentación, pero paralelamente debería ir realizando análisis de su propia realidad para ir creando su propio programa o reajuste de todo lo implementado en otros centros hasta el momento, ya que no todos los centros tienen las mismas características,  ni incluso el mismo perfil de alumnado.

Y como veréis, hasta ahora tan solo hemos hablado de “alumnado” y teoría que aparece dentro de estos programas. Y aquí radica parte de la escasa repercusión que estos programas de mediación están teniendo en algunos centros. Es importante que todas estas herramientas que se están desarrollando dentro de lo que podemos conocer como “pedagogía de la convivencia”,sea aplicada y extensiva a toda la comunidad educativa, incluyendo a profesorado, familias, personal de comedor, auxiliares externos, personal de mantenimiento, etc…. La convivencia no puede seguir quedándose en un segundo o tercer plano que se aplique según el criterio o sensibilidad de cada profesional. No podemos tirar de ella cuando el ambiente ya sea haga insostenible en un centro o aparezcan casos de acoso escolar. La convivencia debe ser la materia por excelencia que acompañe cada uno de nuestros pensamientos y actos, tanto dentro como fuera del aula. Tanto en menores, como en adultos.

Debemos intentar que la mayor parte de las personas que integramos la comunidad educativa avancemos por la misma senda basándonos en el respeto, la compresión, empatía y cooperación.

De nada servirá esos miles de manuales,  más o menos elaborados,  que existen en materia de convivencia y mediación,  si los profesionales y familias que lidiamos con la tarea de educar a nuestro alumnado e hij@s no nos empezamos a creer que la convivencia es una pata más que sustenta el desarrollo personal de cada individuo. Y quizá, nos atreveríamos a decir, el que aporte más serenidad, calma, motivación y felicidad para poder desarrollar otras facetas de la vida. 

Sabemos que la exigencia marcada por los contenidos en las diferentes materias a lo largo de todas las etapas deja poco espacio para estos asuntos del buen trato,  pero eso no debe servirnos como excusa. En algunos casos se trata de creencias, actitud y responsabilidad. E incluso me atrevería hablar de miedo, frustración y cansancio. Y no me extraña porque el sistema capitalista y la sociedad competitiva que le acompaña nos lo ponen muy difícil. Pero aun así debemos resistir a asumir la imposición de valores de dominio, fuerza, liderazgo y  competencia que en la mayoría de los casos se “dan de bofetadas “con el término convivencia.

Es importante conocernos y saber qué ingredientes podemos aportar cada un@ de nosotr@s a este “guiso de la convivencia” tan enriquecedor. Seguramente que serán muchos más de los que en un principio podríamos creer. Tan solo tenemos que profundizar un poquito en nuestro interior y ver que están ahí, pero no los utilizamos regularmente.  Gracias a esta búsqueda y puesta en marcha de estos recursos ocultos, pero no muertos, podremos levantarnos cada día para poder acudir a nuestro puesto de trabajo y  espacio de aprendizaje con ganas e ilusión  de enseñar, estudiar y disfrutar de las relaciones con nuestros iguales.

Nosotras, desde esta cooperativa seguiremos hurgando en nuestro interior personal y perfil profesional para ir aportando  sabrosos ingredientes al guiso. Y  ahora, que aproveche.